Dos aliados de Bolsonaro presidirán el Senado y la Cámara de Diputados de Brasil

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, resiste pero no a cualquier precio. La elección del centroderechista Rodrigo Pacheco como nuevo presidente del Senado, y la del derechista Arthur Lira en la Cámara de Diputados, muestra cómo el mandatario ha dejado atrás sus promesas de no participar en el comercio de escaños. Con esta nueva estrategia evita que salga adelante un juicio político en su contra.

Jair Bolsonaro respira. Este lunes, Rodrigo Pacheco, del partido de centroderecha Demócratas, fue escogido presidente del Senado, tras conseguir 57 votos de 78, venciendo a la también centroderechista Simone Tebet, del Movimiento Democrático Brasileño. 

En su discurso, Pacheco habló de compromiso con “valores democráticos” para crear una “sociedad justa y libre”, también hizo un llamado a la conciliación, afirmando que “no existen más divisiones”. Además, prometió un equilibrio entre las restricciones fiscales y atender socialmente a los más vulnerables.

Más tarde, en la Cámara de Diputados, fue Arthur Lira, del derechista Partido Progresista, quién fue escogido presidente del ente legislativo. Lo hizo con el apoyo de 302 legisladores, un alta diferencia con su rival más cercano, que apenas consiguió 145.

Lira, que pidió un minuto de silencio para honrar la memoria de los fallecidos por Covid-19, prometió ser independiente e impulsar medidas de emergencia para las personas afectadas por la pandemia. 

Bolsonaro había apoyado a Pacheco y a Lira, que pertenecen al grupo de partidos conocidos como “Gran Centro”, los cuáles son más famosos por su habilidad para negociar escaños que por una marcada ideología, por lo que es poco probable que vayan a aceptar cualquier demanda de juicio político.

Una alianza de la “vieja política” para evitar un juicio político

El líder de extrema derecha llegó al poder con promesas anticorrupción. Sin embargo, a mitad de mandato se ha retractado de sus promesas de no pactar nunca con nadie del “centrón”. 

Esta victoria le permitirá crear una base oficialista sólida y sacar adelante su agenda en el Congreso. Sin embargo, no será de forma gratuita. Los centristas han conseguido poder de la debilidad de Bolsonaro, que quiere evitar ser sometido a un juicio político cuando solo un tercio de la población aprueba su mandato y enfrenta diversas protestas en su contra.

“Esa relativa debilidad ha impulsado el tradicional poder de negociación del grupo centrista de legisladores”, dice Márcio Coimbra, coordinador de estudios de posgrado en relaciones institucionales y gubernamentales en la Universidad Presbiteriana Mackenzie de Sao Paulo.

De este modo, Bolsonaro podría empezar a caer en el tipo de política que prometió evitar en su candidatura presidencial. Este lunes se supo que su Administración pagó más de 92 millones de dólares para proyectos especiales a legisladores individuales. Algo habitual en anteriores legislaturas, cuando llegaban estas votaciones en las dos Cámaras.

La Cámara de Diputados, el as bajo la manga de Bolsonaro

Con la victoria de un aliado de Bolsonaro en la Cámara Baja, donde se decide sobre la viabilidad de los juicios políticos, el líder ultraderechista conseguiría evitar un ‘impeachment’. De hecho, el actual presidente, Rodrigo Maia, ha recibido 57 peticiones para iniciar un juicio político contra el presidente brasileño, las cuales ha desestimado.

Sin embargo, el respaldo no será gratuito: fuentes cercanas a Bolsonaro afirman que desde el centrismo tienen planes para ocupar Ministerios como el de Salud, Minería y Desarrollo Regional. 

“La victoria de Lira dará la impresión de una alianza, de la solidez de la relación con el Congreso con Bolsonaro”, dijo Thiago de Aragao, director del área de estrategia de la consultora de riesgo político Arko Advice. Sin embargo, será una alianza que hará que Bolsonaro dependa de su apoyo constantemente: “requerirá negociación todos los días y acuerdos sobre todos los temas a votar”, asegura el experto.

La gestión de Bolsonaro no será olvidada

El líder ultraderechista, aunque mantiene la base de su electorado, ha visto cómo su rechazo aumentó en enero con la llegada de la mortal segunda ola de Covid-19 al país y debido al retraso en el inicio de vacunación en territorio brasileño. 

“Bolsonaro ha ganado, pero no está claro si obtendrá apoyo incondicional (…) No tiene coalición en el Congreso y por eso es tan activo en estas elecciones. Sin embargo, aún puede perder el control si tiene un problema con el gasto o si la reorganización de su gabinete no funciona. El presidente necesitará el apoyo de estos partidos de centro derecha”, dice Beatriz Rey, politóloga del Centro de Estudios Latinoamericanos y Latinos de la American University en Washington.

Rey afirma que estas victorias no borrarán su gestión. Un Gobierno que ha minimizado sistemáticamente las afectaciones de la pandemia de Covid-19 y las sigue relativizando, aun cuando el país ya suma más de 225.000 fallecidos. 

Con AP, EFE y Reuters

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